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Aprende cómo jugar al póquer

La explosión del póquer con el "efecto Moneymaker"

Pocos dudan de que el póquer sea uno de los juegos más carismáticos que existen en el mundo. La historia que le precede, sus leyendas y las incontables anécdotas que arrastra tras de sí, rodean este juego de un halo de magia y misterio que siempre ha logrado captar la atención de millones de personas. Por si fuera poco, con la llegada de la modalidad online su popularidad se ha disparado como jamás se había visto en una actividad de este tipo, logrando extender el juego hasta los últimos confines de la Tierra.

Pero en medio de todo esto tuvo lugar un suceso que cambió el curso de la historia del póquer convirtiéndolo en lo que hoy conocemos. A buen seguro que los apasionados a este juego conocen a la perfección esta historia que merece ser contada una y mil veces.

Todo sucedió en mayo de 2003, fecha en la que por entonces se celebraban las World Series of Poker. En aquellos días, esta competición de referencia en el mundo del póquer, se podría decir que estaba limitada únicamente a los grandes jugadores profesionales que dominaban el panorama mundial. El precio de inscripción de 10.000$ para su Evento Principal hacía la selección natural discerniendo quienes eran jugadores WSOP y quienes no lo eran.

Pero he ahí que un discreto contable de Nashville (Tennessee) aficionado al póker decidió hacer realidad su sueño de sentarse por vez primera en una mesa de póquer en vivo y además hacerlo en el famoso evento de Las Vegas. Su nombre, Chris Moneymaker (fabricante de dinero), ya hacía presagiar que estaba destinado a hacer algo grande. Para lograrlo se inscribió en un satélite online de PokerStars de 39$ cuyo premio consistía en la entrada para un torneo mayor, que a su vez premiaba al vencedor con un asiento en el Evento Principal de las WSOP. Dicho y hecho.

A partir de allí se dieron todo tipo de circunstancias para que esta historia se convirtiera en leyenda. Por primera vez el canal de deportes ESPN realizaba una amplia cobertura televisada del evento en la que se podían ver las dos cartas ocultas de los jugadores, algo que resultaba harto atractivo para los espectadores. Por otro lado, allí estaban todas las leyendas del póquer, avanzando con paso firme hacia la mesa final. Y en medio de ellos, un desconocido Moneymaker que iba dejando contrincantes descalificados a su paso ante el asombro de todos, a la vez que seducía al mundo entero que lo alentaba en ese papel del patito feo que se podía tornar en cisne.

Y así sucedió. En esos 5 días de competición demostró que los sueños pueden cumplirse. Por momentos jugó un excelente póquer. En otros la fortuna también apostó por su sueño. En alguna ocasión una gran estrella de la mesa lo subestimó e intentó jugar con él, pagando muy cara la afrenta. Era su semana grande, el torneo de su vida.

En el mano a mano final no le tembló el pulso cuando ante la mirada atónita de los espectadores, se atrevió con un farol ante una leyenda como Sam Farha, que heló la sangre de todos los allí presentes. Pero era su día.

Chris Moneymaker se proclamó campeón de las WSOP el 23 de mayo de 2003, una fecha que cambió el rumbo de la historia en el póker. Sus 39$ se convirtieron en 2,5 millones y supuso el nacimiento de lo que hoy se conoce como el “efecto Moneymaker”.

Desde ese momento millones de jugadores se lanzaron a las mesas virtuales con la intención de emular a su héroe, repercutiendo del mismo modo en los torneos en vivo. No hay más que ver que de los 839 jugadores que participaron en aquella edición del evento, se pasó a los 8.773 en tan solo 3 años.

La victoria de Chris Moneymaker se ha convertido irremediablemente en la más importante de la historia del póquer.

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